CIENCIA DE LA VIRTUD

En la virtud descubrimos nuestra verdadera identidad, antes escondida en el cieno de la indefinición. En la virtud, un nuevo sol amanece en el interior, y un soplo de aire cálido favorece la salud de la mente.

En el cultivo de la virtud dejaremos poco espacio a los dolores de la mente, al menos, esa es mi enseñanza.

Cuando recibes la noticia de un diagnóstico tan grave como el de esquizofrenia, toda tu esfera espiritual se sume en el vacío, y te conviertes, a duras penas, en un ser doliente. La sensibilidad se congela a esas temperaturas, y ya solo piensas en atesorar unos instantes de paz.

Es imposible el aprecio de la belleza, y en consecuencia, la experiencia vital se deprecia. La negatividad se almacena, y cubre tus ojos hasta llegar la ceguera.

El rol de paciente de los servicios de salud mental se convierte en tu circunstancia social, y tu habitación se convierte en tu hábitat natural. Así pueden pasar años. Así, hasta que un fogonazo de luz me hizo despertar del mal sueño.

Para despertar del círculo infernal de pastilla tras pastilla, tienes que diversificar tus acciones y pensamientos; tienes que enriquecer tu identidad con el mundo de la virtud.

Entonces, descubrí la paciencia del calígrafo, quien, tras una vida de páginas entintadas, se encontró con la ilusión del principiante.Pronto descubrimos que la prudencia es la mejor forma de preservar la libertad (el reino que desafía los límites de la libertad tiene toda probabilidad de acabar encadenado).

La fortaleza nos permite encajar los golpes de la naturaleza, y la justicia nos proyecta hacia un futuro con el signo de la esperanza.

Podemos vivir atados a la presencia de los delirios, o podemos ser personajes de leyenda, héroes en busca de la virtud. No podemos borrar nuestro padecimiento, pero podemos olvidarnos de él, robarle el tiempo.

Para lograr la evolución positiva de la salud mental nuestros sentidos tienen que hacer lectura de una realidad rica en matices. Tenemos que plantar la semilla de la virtud y cuidarla con la actitud de quien dice aprender.

Mientras tanto, puedo recordar el día que perdí la fe. Jamás he presenciado a un joven hablando sobre la virtud. Jamás un espacio en los medios de comunicación (antes bien todo lo contrario).

La búsqueda de la virtud fundó los pilares de la civilización grecolatina. Pero claro, cualquier parecido de estas palabras con la ciencia es pura coincidencia.

 

Basilio García. Presidente de ACEFEP e integrande del Comité PRO en Primera Persona SALUD MENTAL ESPAÑA

CIENCIA DE LA VIRTUD

Jose Luis Herrera, integrante del Comité PRO SALUD MENTAL ESPAÑA, narra su experiencia durante unas charlas de sensibilización en el Centro de Menores de Valle Tabares.

UNA HISTORIA PUEDE CAMBIAR OTRA HISTORIA

El Comité PRO SALUD MENTAL de Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA traslada a Aitana su más sincero respeto, cariño, apoyo, solidaridad y fuerza, tras la pérdida de su madre.

CARTA PARA AITANA FERNÁNDEZ

Artículo de Basilio García Copín sobre la importancia del silencio en la salud mental.

La mente respira
La mente respira

Testimonio de Pilar Torres Serrano sobre su visión acerca de la salud mental y el estado de alarma provocado por el coronavirus.

Coronavirus calle
Reflexiones en tiempos de coronavirus

Si las palabras sobre salud mental no responden a un argumento no habrá una narrativa, y no podremos entender nuestra experiencia mental. Las palabras sirven también para sembrar la duda.

Hay imagen hay conciencia
Hay imagen, hay conciencia

Testimonio que defiende que, si hay una circunstancia que relaciona la condición humana con la condición divina, esa es el conocimiento.

Lectura
La elevación

El secretario es necesario

EL SECRETARIO ES NECESARIO

Es bueno saber en cada momento el papel que estás jugando, y el horizonte al que estás llamado. Me refiero a ese entretiempo mío de idas y venidas a cuenta de la salud mental.

Muchas veces el signo del principio marca el signo final, y así puedo verme hace catorce años acudiendo al local de Acefep, local lleno de ilusiones y de dignidad. Se trataba de compartir mis nociones en el pegado de frases, en lo que todavía hoy es el taller de narrativa más humilde sobre la faz.

La intervención para una salud mental en positivo es poliédrica, pero básicamente tiene tres partes.

En primer lugar, las unidades de salud mental y pasillos de los hospitales deben llenarse en número de profesionales preparados y ventajosos, que venzan la apatía y despierten la esperanza.

En segundo lugar, el colectivo de personas con problemas de salud mental, familiares y allegados, han de organizarse para que la defensa de sus derechos tenga un dónde y un porqué. Aquí, nos encontramos con las 312 asociaciones agrupadas en torno a la Confederación Salud Mental España, y de la que Acefep es una.

Por fin, nada de esto tendría resultado si al otro lado de la recuperación no existe una sociedad conocedora y receptiva que te abra los brazos, y muestre su comprensión.

Lamentablemente, esto último está muy verde y no sucede, encontrándonos en una laguna de memoria que los manuales de psiquiatría, los seminarios, y los destellos de los mass media, no son capaces de llenar.

Es en este punto de indefinición donde encuentro mi sitio. Me gustaría dar a luz una idea fundamental: por más raros y conflictivos que nos presenten, nuestro comportamiento es natural, y compartimos los mismos sueños de prosperidad que cualquiera. Un fallo en la función mental está en nuestra naturaleza.

También la idea de que la salud mental nos afecta a todos en conjunto, y que en un estado de conciencia colectiva los problemas pueden resolverse antes de que llegue la gravedad (qué sana costumbre preguntarse por los sentimientos de los que nos rodean).

Aunque, como dije en el segundo apartado, la labor de gobierno en la organización es necesaria, de tal forma que he aceptado el cargo de secretario de Salud Mental España, y en un recorrido que me llevará cuatro años, Dios mediante.

Al cabo, esperamos tener la fuerza suficiente como para influir en la política, y que esas unidades de salud mental se llenen de profesionales respetuosos que nos proyecten hacia una sociedad acogedora.

El secretario es necesario
El secretario es necesario

Vivimos en una sociedad donde nos dicen que está la cosa muuuu negra, pero no. En Navidad no. En Navidad se gastan 3 millones de euros en iluminar una ciudad, pero ¡ojo! en decoración, puesto que en esa misma ciudad hay calles a oscuras y así seguirán.

Un adorno navideño de un Papá Noel tirándose en paracaídas. Al fondo, hojas verdes del árbol desenfocadas.
Navidad, Navidad… ¿“Dulce” Navidad”? – Testimonio de Andrés

Libros viejos abiertos, uno sobre otro. Entre sus hojas, otras hojas de papel y lápicesLA EDUCACIÓN INCLUSIVA – TESTIMONIO DE BASILIO

Todo el que me conoce sabe que si muestro determinación por algo es que lo tengo muy claro. Esto me sucede con esa ecuación que es la educación inclusiva.

No por decir una verdad un millón de veces, ésta deja de serlo: la sociedad que se está formando en nuestras aulas será la sociedad del futuro. Lo que está ocurriendo allí ahora marcará a fuego nuestro sistema de valores en la ceremonia de la heredad.

Es tan meridiana la justicia de lo que digo, que solo se me ocurre una razón para desasistir la preocupación de unos padres cuyos hijos tienen una necesidad educativa específica: no hay recursos, ni magia que los aparezca.

Una vez más, la dictadura de la inmediatez nos devuelve a la pertinaz ceguera. La justa necesidad es un término antieconómico, y el futuro se convierte en una quimera. ¿Qué es eso de trabajar por la posteridad?

Los capítulos presupuestarios solo entienden del aquí y el ahora, y se agotan en sí mismos, al no contemplar la línea del tiempo. El cuento de la semilla que da su fruto no se entiende, y una pléyade de esfuerzos sin foco central intenta paliar el día a día.

Y digo más. Ya en perfectas condiciones de consenso y virtud, en cuanto a la política educativa, la prevalencia de España en el concierto global sería un desafío colosal, y dado el empuje de los países emergentes. Pero, desde luego, sin un texto y un cumplimiento legislativo que roce la perfección; imposible.

Pienso que España es un país humilde por naturaleza, y para llegar al estándar de humildad hemos de dar el doscientos por cien, y empezando en la escuela.

Es una pena que alumnos, grandes en ilusión, pero con capacidades escondidas, no lleguen a descubrirlas por falta de apoyos, en lo que sería la culminación del alma universal.

Es una pena perder la oportunidad de que nuestros pequeños se formen en la aceptación de la diversidad. Aunque claro, este es un concepto demasiado abstracto, y no cotiza en el mercado.

La ecuación de la educación es cara, lo es. Sin embargo, ya me contaréis si perdemos este talento por el camino, ¿quién mantendrá nuestro Estado de Bienestar?

He podido comprobar el ejercicio de fortaleza de los padres afectados, en espera de una respuesta que no llega. Sólo piden que su esfuerzo tamaño en la conquista del mañana tenga una mínima correspondencia por parte de los poderes del Estado.

 

Basilio García Copín

Libros viejos abiertos, uno sobre otro. Entre sus hojas, otras hojas de papel y lápices
La educación inclusiva – testimonio de Basilio