BarreraPara que un proceso social, como pueden ser el acceso a un entorno físico, al transporte, a la información, o a la comunicación, se termine substanciando, es necesario el establecimiento de una estructura adaptativa y correctora.

En el caso de las personas con una discapacidad física, las barreras son visibles y evidentes, pero ¿qué ocurre con las personas con una discapacidad psicosocial?

Aquí, las personas deben superar una doble barrera, y que por lo demás se ocultan a los ojos.

Por un lado, es necesaria la mediación del sistema para la formación del entendimiento, en lo que sería el fundamento de la accesibilidad cognitiva. El hecho comunicativo se substancia en la mente del receptor.

Pero, además, las personas con discapacidad psicosocial debemos redoblar nuestros esfuerzos para superar el clima social adverso, determinado por el estigma. La sociedad prejuzga a nuestro grupo, al que se le otorga a priori una serie de comportamientos, por lo general negativos, y esto imposibilita nuestra progresión.

Por tanto, para hablar de accesibilidad cognitiva, y que se substancie el entendimiento, la persona con discapacidad psicosocial debe recibir información de forma adecuada a sus concretas circunstancias, respetando su diversidad, y evitando los factores de riesgo que le puedan hacer vulnerable. Por esta razón, el lenguaje empleado deberá ser claro, coloquial, sencillo, y concreto, teniendo en cuenta las características culturales, socioeconómicas, o de cualquier otra índole.

Asimismo, la sociedad debe educarse en valores como pueden ser la aceptación de la diversidad, la inclusión, la no discriminación, y la igualdad de oportunidades.

Más allá de la discapacidad, ¿no es objeto universal de las personas poder alcanzar un proyecto de vida independiente?

Es cierto que, con el advenimiento de sociedad de la información, y la próxima implantación de la tecnología 5G, la velocidad en los tiempos de respuesta se ha acelerado sobremanera. Por esto, habrá que articular figuras de apoyo e intermediación, para que la accesibilidad cognitiva sea un derecho satisfecho, y cada persona pueda aportar en función de sus capacidades.

También habrá que promover una conciencia colectiva que abandone ese anacronismo que es el estigma, y que acepte el valor intrínseco de todos y todas.

La accesibilidad cognitiva es un atributo de una sociedad moderna, que abunda en la justicia social, y que comprende al individuo, no en base a sus limitaciones, sino en base al nivel que puede alcanzar.

A fin de cuentas, ¿quién no ha necesitado un empujón para llegar a realizarse en la vida?

 

Basilio García Copín, integrante del Comité Pro Salud Mental En Primera Persona