me cuido - Diversamente

Elena Briongos Rica, presidenta de la Federación Salud Mental Castilla y León.

Hace semanas que quiero reflexionar sobre un tema esencial para cualquier persona: los Cuidados.

Los cuidados que recibimos y pero también los que procuramos. Dentro de estos últimos está el autocuidado, también muy importante además de ser una fuente de conocimiento propio.

En la sociedad en general, y en salud mental en concreto, fijándonos en estos dos últimos años marcados por la pandemia por COVID y sus efectos directos en el bienestar personal, los cuidados se han demostrado esenciales. Siempre lo han sido.

Hace pocas semanas se publicó en los medios la noticia de que un famoso fotógrafo murió tirado en el suelo y congelado en una calle de la ciudad de Paris. Nadie preguntó ni se interesó por él, salvo una persona sin hogar, quién llamó a urgencias.

A mí, a veces se me congela el alma al asistir a la falta de cuidado que ejercemos hacia otras personas; hacia la comunidad.

Cuando pienso en todos estos años de diagnóstico que llevo recorridos, trato de pensar qué han supuesto en mi vida todos los cuidados esenciales que he recibido por parte de mi entorno. Cuidados como comida, medicinas, calor… pero, sobre todo, apoyo y refuerzo emocional.

Después de un largo proceso de trabajo, esfuerzo y recuperación, hace ya un tiempo que las tornas se han cambiado. Ahora ya puedo dar cuidados a los demás y, algo fundamental, auto cuidarme por medio del conocimiento que he ido adquiriendo y a la autoestima que he trabajado y alcanzado en este tiempo.

Ese cuidado esencial que a mí me dieron es el que ahora, desde el movimiento asociativo SALUD MENTAL ESPAÑA y a través de diferentes programas y en diferentes redes propias, ponemos al alcance de muchas otras personas para que puedan alcanzar su proyecto de vida. Especialmente, la figura del asistente personal y el programa ‘JULIA: Mujeres Rurales y Salud Mental’ que pretenden despertar en las personas toda su autonomía y empoderamiento para poder seguir adelante con su vida de la forma más plena posible.

En definitiva estamos implantando: los cuidados, el bienestar, el autocuidado…, a ser posible la felicidad.

Cuidados que ahora, desde Europa y a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, intentan promover y recoger. Concretamente, en su punto 3 se habla de bienestar que se relaciona directamente con lo que estoy exponiendo.

No puedo dejar de expresar que los cuidados a los que me refiero han estado históricamente unidos a las mujeres pero con cierta falta de reconocimiento, más bien desde la exigencia adherida a su condición por género. No sé si los hombres tienen una visión concreta de lo que escribo.

Para terminar quiero compartiros una experiencia propia que se relaciona con una manera de “sentir” los cuidados.

Cuando me alejo de mi lugar de origen, el pueblo donde vivo, sin importar si es un día o una semana (no puede ser más tiempo), en el mismo momento que regreso hay un punto físico que necesito ver y casi tocar: es el huerto familiar. No muy grande, árido en invierno, con las paredes semiderruidas…pero es un lugar físico en el que mi mandíbula contracturada por el bruxismo, se relaja automáticamente. Naturalmente, mis asociaciones mentales (allí mi padre cultivó durante años, allí he jugado con mis sobrinos pequeños…) influyen poderosamente en ese relax, en volver a esa Tierra. Eso también es autocuidarse.