La mente como experiencia selectiva

Sirva esta lectura para ofrecer una clave, que una vez madurada, ayude a calmar al que padece esquizofrenia, uno de los trastornos más incapacitantes que existen. Como veremos, solo en principio.

Tened en cuenta que yo he vivido todas las fases del padecimiento, desde la postración severa en el fondo de mi habitación, hasta el rendimiento óptimo en mis múltiples obligaciones.

Pero, ¿qué hitos marcaron esta trayectoria?

Al inicio, con los vacíos de los primeros medicamentos, con el complejo de culpa como herida abierta, y con la autoestima por los suelos, la reacción natural es el aislamiento.

En este estado, sin los estímulos positivos de un rol social, y todo el día enchufado a la televisión, la experiencia mental es refleja, y reproduce en un círculo infinito los síntomas de la afectación, las ideas delirantes.

La voluntad debilitada es incapaz de manipular los pensamientos, que invaden nuestro ser sin causa conocida. ¿Cuántos habrá así, subidos a una espiral que los aleja cada vez más de la realidad?

La escasa calidad de la información que proporcionan la televisión y el encierro no propicia la evolución, ya que, ¿qué es una película, un anuncio publicitario, o un programa de variedades, más que la representación fantasmagórica de la mente de un guionista o realizador?

Entonces, ¿dónde está el punto de inflexión, dónde está la salida?

Precisamente en salir, en tomarle el pulso a la vida, en diversificar la experiencia mental. Al propiciar escenarios de crecimiento personal, como fue en mi caso acercarme a ACEFEP para fundar el taller de narrativa, o también dedicarme a entrenar al tenis de mesa, la voluntad se fortalece, empieza a tener forma, un orden.

Con el ejercicio de la responsabilidad, la mente deja de ser una experiencia refleja, a merced del caos, y se convierte en una experiencia selectiva.

Al multiplicar las imágenes de nuestra memoria, podemos elegir aquello que nos procura bienestar, y desechar aquello que nos hace sufrir. En cierta forma, aprender a olvidar es una buena terapia.

He ahí que, sumergido en mis obligaciones, miro con distancia aquello que me aflige, y llegado al punto de no tener descanso excesivo, he logrado olvidar que estoy gravemente afectado.

Evidentemente, la farmacia es esencial, ya que no administrarme entraría rápidamente en paranoia persecutoria, o algo así.

La esquizofrenia es una vivencia dolorosa, y aunque tiende a cronificarse, sí al menos podemos dejarla sin espacio de expresión, centrándonos en nuestra voluntad y en nuestro proyecto de vida.

Vive la vida, y hazte con una colección de imágenes relativas a tu crecimiento, a tus sueños, y a la cultura, y tu mente tendrá donde elegir.

 

Basilio García Copín, presidente de Salud Mental Ceuta e integrante del Comité Pro Salud Mental En Primera Persona.

 

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