SALUD MENTAL Y TRABAJO. ¿UN DERECHO EN CUARENTENA?

Cuando se pregunta a la gente en la calle si una persona con un diagnóstico grave de Salud mental puede trabajar, les suelen surgir dudas. Algunos incluso indican que las personas con problemas de salud mental no pueden trabajar o si lo hacen será en las empresas especializadas, el llamado mercado protegido del trabajo.

La verdad es que, si uno atiende a las estadísticas oficiales, encuentra que 8 de cada 2 personas con problemas de salud mental no trabajan y eso podría reforzar las opiniones de los profanos en el sentido de que no pueden trabajar.

Nos encontramos también que, según la OMS, en el año 2030 la primera causa de discapacidad será la originada por los problemas de salud mental, por lo que nos encontramos con un problema emergente de gran impacto.

No se trata de un problema baladí, ya que un empleo DIGNO, SALUDABLE y MOTIVADOR es BENEFICIOSO para cualquier persona, ya que nos permite SER AUTÓNOMAS y CONSTRUIR NUESTRA PROPIA IDENTIDAD. Un derecho que a las personas sin empleo se les niega.

Y si nos centramos en las personas diagnosticadas con problemas de salud mental nos encontramos que el trabajo se convierte en una HERRAMIENTA PARA LA RECUPERACIÓN y les da la oportunidad de SER PARTE ACTIVA DE LA SOCIEDAD.

En realidad, las personas con problemas de salud mental sí pueden trabajar y de hecho trabajan.

Para todas esas personas con diagnóstico de problemas de salud mental, el trabajo forma parte muy importante de sus vides, ya que les permite DAR ESTRUCTURA Y PROPÓSITO A LA SEMANA, se convierte en una OPORTUNIDAD DE ENCONTRARSE CON PERSONAS Y HACER AMIGOS y es un MEDIO PARA INCREMENTAR LA PROPIA AUTOESTIMA Y SER VALORADO POR LOS DEMÁS.

Formo parte de esa minoría de personas con problemas de salud mental que tiene el privilegio de trabajar en el mercado ordinario de trabajo. Digo privilegio porque la situación en la que se encuentran las personas con diagnóstico de problema de salud mental, a la hora de entrar o permanecer en dicho mercado, tiene muchas oportunidades de mejora.

¿A qué se debe este problema?
Si miramos los datos fríos, vemos que algo debe estar ocurriendo en el sector de la salud mental para que sea la discapacidad con unos salarios Medios más bajos, para que sea la discapacidad con menor número de personas contratadas en el mercado de trabajo ordinario.

¿Qué se está haciendo mal?
Para abordar esos retos, entre otros, el día 29 de octubre, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA organizó una jornada con el título ‘Salud mental y Empleo. Un derecho en cuarentena’. Participé como ponente y, entre otras cosas, allí se apuntó que entre los factores diferenciadores en el caso de las problemáticas de salud mental había dos a destacar.

Los problemas de salud mental muchas veces surgían en etapas críticas de la vida de las personas. Cuando se estaban formando, por lo que en algunos casos provocaban carencias en ese ámbito.

Pero también, y eso era una característica diferenciadora de los problemas de salud mental, había otro perfil de personas que habían conseguido formarse o habían participado en proyectos dirigidos a la capacitación para mejorar su empleabilidad y que se encontraban con graves problemas a la hora de integrarse en el mercado de trabajo.

Es aquí donde surge la segunda y más importante barrera al trabajo. El estigma, una serie de estereotipos y prejuicios hacia las personas con problemas de salud mental que hacían que a igualdad de capacidades se descartasen a las personas con problemas de salud mental en los procesos de selección de persones, e incluso, en el caso de que estuviera ya trabajando en la empresa, en los procesos de posibles ascensos a mayores responsabilidades.

Incluso ocurría que a las personas se las contrataba, pero a unos niveles de exigencia muy inferiores a los de sus capacidades, por lo que terminaban abandonando el Trabajo, ya que la persona percibía que no tenía sentido lo que hacía.

Pienso que es necesario que desde las políticas públicas los problemas de salud mental se deberían abordar de una forma en que se rompieran esas dos barreras.
No basta incidir en la empleabilidad de las persones, sino que de forma complementaria se ha de tratar el tema del estigma y, como consecuencia, de la discriminación que este problema genera en las personas.

Es triste ver, me comentan profesionales de la integración, cómo las persones, tras pasar un programa de empleabilidad, se frustran al no poder encontrar trabajo debido al tema del estigma y pese a estar motivadas y cualificadas para hacerlo. El efecto sobre la propia autoestima, a veces ya tocada, de las personas es tremendo.

Pero desde las familias y el movimiento asociativo, del que formo parte, se debería incidir en evitar que los mensajes que muchas veces les llegan a estas persones, como ‘Nunca podrás trabajar’, o ‘No serás capaz de terminar tu formación’, les impacten de forma negativa. Para eso, considero que proyectos que pudieran reforzar mensajes positivos son muy importantes como la campaña ‘No te rindas nunca’, de la Fundación ONCE, dirigida a todo el sector de la discapacidad.

Pienso que el estigma que rodea los problemas de salud mental está disminuyendo gracias a las campañas de concienciación que, poco a poco, van surgiendo, pero, sobre todo, por la propia sensibilidad de la sociedad, que está cambiando en este sentido.

Las personas con problemáticas somos cada vez más visibles en la sociedad y eso se traducirá en que poco a poco las barreras externas a la contratación de personas se irán difuminando.

Es nuestra responsabilidad, como personas con experiencia propia en salud mental, familiares y movimiento asociativo contribuir a que eso ocurra y anticiparnos a ello generando los medios para que las personas estén preparadas para cuando esto sea un hecho irreversible.

Debemos a animar a las personas a que rompan sus propias barreras internas haciéndoles participar en los proyectos de empleabilidad que puedan estar a su alcance.

Nuestro mensaje colectivo debe ser un SÍ SE PUEDE. Venceremos al estigma en todas sus variantes y en el caso del empleo es otro frente en que vamos a luchar activamente para iniciar la senda de recuperar esos derechos que nunca se nos debieron quitar.

Ángel Urbina, miembro del Comité Pro Salud Mental En Primera Persona de SALUD MENTAL ESPAÑA.